Secuelas psicológicas del aborto

Empezaremos por aclarar que el aborto en sí no tiene por qué dejar secuelas. Muchas mujeres no las sufren y están contentas con la decisión que tomaron. Pero para otras, las secuelas psicológicas del aborto pueden ser importantes. En esos casos, el origen del malestar tiene que ver con el estigma social que rodea al aborto.

El aborto debería ser una decisión individual de cada mujer. Pero lejos todavía de ser así, la Iglesia católica se ha inmiscuido y el Estado no garantiza ese derecho de las mujeres.

Cada persona tiene sus creencias, y de eso se trata. Queremos que se mantenga la ley de plazos para que cada mujer pueda decidir libremente si interrumpe el embarazo o no. Queremos que no haya un señor/a psiquiatra supervisando esta decisión. Habrá mujeres que aún siendo un embarazo no deseado decidan seguir adelante con él. Y habrá otras mujeres que opten por interrumpirlo. Simplemente porque tienen derecho y la maternidad debe ser algo libre y, por lo tanto, elegido.

Lamentablemente esto no significa que lo vayan a hacer sin dolor. En esta sociedad interrumpir un embarazo está cargado de estigmas para la mujer que lo hace, como hemos dicho antes. La sensación de que están haciendo algo malo es frecuente. Y la sensación de que eso les traerá consecuencias negativas o que pagarán por ello de alguna manera también. Algunas creen que cuando elijan ser madres no podrán serlo, por ejemplo. Es una sensación, creada y alimentada por la Iglesia católica que perdona a pederastas, pero que condena y excomulga a las mujeres que abortan. Esos miedos son refrendados por la sociedad civil, ya que el aborto no es solo un pecado, también es ilegal en algunos casos o alegal en otros.

Por este segundo motivo nos parece más importante defender la ley de plazos. Para que la sociedad deje de condenar a las mujeres. Y para ir alejando de la cabeza de tantas mujeres esa pena y ese miedo al castigo después de haber hecho algo malo. Aunque tardará mucho tiempo.

Por nuestro derecho a decidir.

Las leyes hacen conciencia. Todavía hay muchas mujeres que creen que tienen que alegar motivos de peso o simplemente motivos para separarse porque antes, legalmente había que hacerlo. Otras tantas piensan que deben complacer a su marido en la cama, que es su obligación, porque antes también lo contemplaban las leyes así (el famoso “débito conyugal”), y si no lo hacen, sienten que no están cumpliendo como mujer. Las leyes que están detrás de estos pensamientos han desaparecido ya hace 30 años la más nueva, pero los conceptos que transmiten las leyen se interiorizan, se heredan, y perduran más que la propia ley.

Por esto, pedimos que apoyéis este manifiesto por el derecho a decidir, y por el derecho a que un aborto no deje secuelas psicológicas:

http://nosotrasdecidimos.org/manifiesto/#mmf-f2-p26-o1

 

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