Las secuelas de un aborto voluntario pueden ser muy intensas para algunas mujeres. La interrupción voluntaria del embarazo es un tema tabú en esta sociedad. Somos muchas las mujeres que pasamos por esta experiencia y decidimos por diferentes razones interrumpir un embarazo. Pero que haya sido una decisión no significa que sea una experiencia fácil y un proceso que se integre sin más en nuestra historia vital.

A menudo esa decisión se ha tomado en circunstancias complicadas, con estrés por el tiempo que pasa y corre en contra, por el silencio y la soledad o la poca compañía en que se hace, porque nuestra integridad física puede haber estado en riesgo si ha tenido que realizarse mediante una intervención quirúrgica, por la presión de algunos grupos al respecto (presión afortunadamente ya ilegalizada), etc…

La maternidad debería ser una decisión libre de cada mujer, pero la Iglesia no respeta esta decisión e interviene y el Estado no garantiza que las mujeres podamos elegir libremente. En este contexto externo es en el que se toma la decisión de abortar, que tiene otros contextos: situación personal, situación en la que se ha producido el embarazo, el embarazo y los cambios hormonales y corporales, si hay o no contexto de apoyo, el método que se usa (pastillas, intervención… ).

Por este motivo y porque juntas somos más fuertes, mi intención es crear un grupo de apoyo abierto presencial, para mujeres que quieran compartir sus experiencias y repararse el daño sufrido durante esa experiencia. El grupo comenzará en octubre y se juntará los jueves por la tarde, de 19 a 21, una vez al mes como mínimo, en función de las necesidades de las participantes. 8-10 participantes como máximo, 6 como mínimo para formar grupo. El ´único requisito es ser mayor de edad.

No importa si hace 25 o 50 años de aquello. Si algo de esto te ha resonado, si piensas con dolor en aquello y crees que te sentaría bien participar, escríbeme.